EDITORIAL


La editorial de la semana pasada intrigó a varios lectores que nos han preguntado sobre el futuro de Ciencia y Origen.

Por ahora el único futuro que tenemos claro es el de dejar que la inercia siga su curso, por ello, no os van a faltar nuevos números de la revista durante los próximos meses.

En todo este tiempo que está por venir, y que será como un paréntesis en el que trabajaremos a destajo en el proyecto, ya decidiremos lo que sea mejor para el proyecto.

Aquí deseamos poner un punto y aparte al debate y centrarnos en los números de la revista que están por venir.

Esta semana os traemos una portada de lo más interesante. Podréis descubrir los pormenores de la lucha contra el dopaje, tan tristemente de moda en las noticias; seguiremos publicando nuevos métodos de lucha contra el cáncer; una nueva crónica del programa de TV, esta vez acerca de la transmisión de enfermedades genéticas; y un montón de noticias interesantes.

  
Xabier Iglesias
Editor y Redactor de Ciencia y Origen



ASÍ FUNCIONA UN LABORATORIO ANTI-DOPAJE


El dopaje se ha convertido en una de las grandes lacras del deporte. Dentro de la política de tolerancia cero contra las malas prácticas deportivas, resulta fundamental el papel de los laboratorios. España es uno de los tres países del mundo que cuenta con dos centros homologados por la Agencia Mundial Antidopaje. SINC te descubre cómo funciona uno de ellos.

 
Texto: SINC // Laura Chaparro
 
 
“Los laboratorios desempeñan una papel clave en el ámbito del control y de la protección de la salud del deportista y son una pieza imprescindible en la política de tolerancia cero”, explica a SINC Francisco Javier Martín del Burgo, director de la Agencia Estatal Antidopaje. “Su trabajo y sus resultados nos permiten estar en la vanguardia de la lucha contra esta lacra”, añade.

De hecho, España es uno de los tres países del mundo (junto a EE UU y a Alemania) que cuenta con dos centros homologados por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA-AMA): el Laboratorio de Control Antidopaje del Instituto de Investigación Hospital Mar (IMIM), en Barcelona, y el Laboratorio de Control del Dopaje, situado en Madrid, que depende de la Agencia Estatal Antidopaje.

En 2009, los dos laboratorios españoles realizaron más de 11.000 controles de sangre y orina. Según datos de la Agencia Estatal Antidopaje, el porcentaje medio de resultados adversos apenas alcanzó el 1,12%, en consonancia con la media de los resultados adversos detectados por los 35 laboratorios acreditados por la Agencia Mundial Antidopaje, que fue del 1,11%.

“En el caso de España estamos dentro de la media internacional y con un porcentaje muy bajo”, subraya Francisco Javier Martín del Burgo. “En la actualidad, la gran mayoría de los deportistas compiten limpiamente, pero existen algunos casos aislados que buscan atajos y ponen en peligro su salud y la ética deportiva”, se lamenta.


Un proceso confidencial

“El laboratorio desconoce la identidad y nacionalidad de los deportistas cuyas muestras analizamos ya que éstas llegan sólo con precinto y número, sin identificación”. Con esta confidencialidad trabaja Jordi Segura, director del Laboratorio de Control Antidopaje del IMIM, y su equipo.

El procedimiento que siguen, una vez que les llegan las muestras, es sencillo. En primer lugar, verifican su integridad. Después, una de las submuestras en las que se encuentra dividida la muestra se almacena para un posible contra-análisis y con la otra, dividida en varias partes proporcionales, se inician los procedimientos de ensayo.

Pero, ¿qué ocurre si encuentran una sustancia prohibida? “Se realiza un nuevo análisis confirmatorio”, explica Segura. Si este análisis confirma los resultados del examen anterior, el laboratorio informa a la autoridad competente del resultado adverso de la muestra. “En caso de solicitud de contra-análisis, éste se efectúa frente a testigos, incluyendo al propio deportista si así lo desea”, añade.

El laboratorio analiza muestras de diferentes tipos de deportistas, entre los que se encuentran los ciclistas. De hecho, el equipo del IMIM participó en el análisis de las muestras vinculadas a la Operación Puerto. En cuanto a la reciente Operación Galgo, “hasta el momento”, no han recibido ninguna petición para colaborar.


Tras la huella de las transfusiones

Las muestras que llegan al laboratorio barcelonés proceden de 60 países de los cinco continentes. La mayoría de ellas son enviadas por las principales federaciones internacionales, que realizan programas de control antidopaje tanto en momentos de competición como por sorpresa.

“La planificación anual de los controles que se realizan en España, tanto en competición como fuera de ella, corresponde a la Comisión de Control y Seguimiento de la Salud en el Deporte, órgano dependiente del Consejo Superior de Deportes (CSD)”, explica Francisco Javier Martín del Burgo.

Además de realizar el análisis diario de muestras, los laboratorios también se vuelcan en tareas de investigación. Uno de sus últimos proyectos consiste en desarrollar métodos que revelen el uso de transfusiones de sangre. Así, el laboratorio del IMIM se propone detectar en la orina sustancias plastificantes que son liberadas desde las bolsas de sangre donde se almacenan.


























LA CIENCIA ES UNA FORMA DE ENTRETENIMIENTO TAN APASIONANTE COMO EL CINE O LA MÚSICA


Pere Estupinyà (Tortosa, 1974) está tan convencido de la importancia que el conocimiento científico aporta a la sociedad que abandonó su doctorado en genética para dedicarse de lleno a la divulgación. Editor y guionista del programa Redes durante cuatro temporadas, tras su paso por la Universidad de Harvard ha compaginado el estudio del fenómeno del periodismo científico en América Latina para el Knight Tracker del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) con la elaboración de su primer libro. Se trata de El ladrón de cerebros, que acaba de ver la luz y donde reflexiona sobre las cuestiones científicas más candentes del siglo XXI.


Texto: SINC // Elisabet Salmerón.






Lleva años dedicándose a la comunicación y divulgación científica. ¿Qué ha significado para usted la publicación de El ladrón de cerebros?

A título personal, una ilusión enorme. Escribir un libro se convirtió en un reto más duro de lo que me había imaginado. Pero ahora estoy encantadísimo con el resultado y la aceptación que está teniendo. A título profesional, me está permitiendo llegar a muchas más personas –unos que ofrecen información científica y otros que la buscan–, y veo que desde esta encrucijada se abren nuevas ventanas. Tras volcar todas estas enseñanzas e ideas en el libro tuve la sensación de que El ladrón de cerebros era el fin de un ciclo, pero ahora estoy viendo que significará el inicio de otro.

¿Qué le hizo abandonar el doctorado en genética y decantarse por el periodismo científico?

La inquietud y falta de paciencia. A mí me encantaba la ciencia y estaba convencido de que mi trabajo sería la investigación. Pero pasé un año entero haciendo una técnica llamada PCR y sin ninguna expectativa de mejora. Entonces busqué una manera de continuar vinculado con la ciencia de primer nivel sin necesidad de pasar todo el día en el laboratorio. Y se me ocurrió la comunicación. Ser un crítico culinario en lugar de cocinero. Di el salto a la profesionalización con la oportunidad que me dio Eduard Punset en Redes. Empezó como una aventura y –sin dejar de serlo –se ha convertido en una profesión. Pero quiero resaltar que me siento más científico que comunicador.

¿Por qué es importante difundir los conocimientos científicos y hacerlos próximos a la sociedad?

Una sociedad científicamente informada toma mejores decisiones, es más próspera, más difícil de manipular, aprovecha mejor la información médica y los avances tecnológicos, está mejor preparada para afrontar los retos futuros e incluso me atrevería a decir que las personas se pelean menos entre ellas. Tiene un espíritu más optimista, constructivo y crítico. Se deja llevar menos por la ideología, sabe pensar a largo plazo además de a corto, entiende mejor el mundo, su cuerpo, su mente y la de otros. Se deja contaminar menos por ciertos programas de televisión y es más feliz. Yo defiendo que la ciencia es una forma de entretenimiento cultural tan apasionante como lo pueda ser el cine, la música o la historia. Por desgracia, hay demasiada gente a la que todavía no le hemos abierto la puerta a este mundo apasionante, porque algunos les pedían que primero subieran unas escaleras demasiado empinadas.

Tras su paso por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Harvard, ¿qué diferencia principal destacaría entre el periodismo científico practicado en América del que se hace en España?

Si nos centramos sólo en la parte periodística, es un mercado mucho más grande, lo que les permite invertir más recursos. Pero quizás lo fundamental es la tradición. Ellos llevan décadas realizando un periodismo científico de enorme calidad y tienen una masa crítica muy sólida de profesionales con dilatada experiencia. La beca Knight de periodismo científico que me concedieron en el MIT lleva 27 años en marcha, pagando cantidades generosas a periodistas para que pasen un año actualizando sus conocimientos científicos en centros de investigación de primer nivel. Eso es una apuesta de verdad y que genera una cantera excelente. La manera cómo se redactan notas también tiene un matiz diferente. Allí las llaman stories (historias), y no es por casualidad: te explican la ciencia de una manera menos aséptica de la que aquí a veces encontramos. Un aspecto interesante es la figura del science writer, que se dedica a la comunicación científica de manera más amplia (institucional, educativa, proyectos de difusión, revisiones...) pero siempre de manera profesional, no desde el “voluntarismo”. La divulgación mal hecha es contraproducente.

¿Está el periodismo sacando provecho en las posibilidades que da la web 2.0 para conseguir involucrar a la ciudadanía en la gestión y difusión del conocimiento científico?

Es un punto controvertido, porque en algunos campos la web 2.0 está generando un ruido de fondo que tergiversa la información. Todo el mundo tiene una opinión, pero en ciencia las opiniones cuentan menos que los datos y, con todo respeto, a veces hay participaciones contaminantes. No creo que hayamos descubierto todavía el modelo participativo ideal, cuyo espíritu refleje –y transmita­– los valores científicos, y vaya más allá de intercambiar opiniones. Así que es cierto: todavía no le estamos sacando provecho. Lo que sí ha aportado la web 2.0 y resulta fabuloso, es la enorme cantidad de comunidades bien reguladas de investigadores que pueden saltarse a los medios convencionales y hacernos llegar una información valiosísima de primera mano.

¿Qué papel juega la sociedad en la cadena de transmisión y aplicación de la ciencia?

En el proceso final de toma de decisiones políticas, un rol vital. El Senado de EE UU no pasará una legislación de reducción de emisiones si la sociedad –representada por los congresistas de sus estados– no está convencida de que el cambio climático es un problema a atajar. Y tardaremos más o menos en beneficiarnos de la medicina personalizada basada en la información genética, en función de lo rápido que la sociedad, médicos y sistema sanitario sean capaces de asimilar y entender qué significa realmente esta información, y cómo sacarle partido. Como ejemplo: la educación en genética humana será uno de los campos en que más divulgación hará falta en los próximos años.

Dos revistas científicas de referencia como Science y Nature tuvieron que retirar, en 2010 y en más de una ocasión, artículos científicos tras demostrarse su falsedad. ¿Está en crisis el sistema de control de calidad de los artículos científicos?

De hecho la revista PLOS sacó un estudio según el cual, debido a que se publica más por impacto que por metodología, las revistas de mayor índice de impacto como Science, Nature o NEJM contienen más errores que las inmediatamente inferiores. Es un tema de profunda discusión interna en la ciencia. Y no sólo desde una perspectiva inocente. Muchas estadísticas demuestran lo habitual que es el fraude de bajo nivel entre investigadores: maquillar resultados, gráficos, eliminar datos discordantes... Pocos son los casos extremos de estudios que son directamente inventados, pero sí existen “retoques” debido a la presión por publicar. Muchos científicos se quejan de que los periodistas exageran, pero yo a veces les digo que nuestra función debería ser detectar y matizar sus propias exageraciones. Lo bueno es que con el tiempo, la ciencia se autorregula. Y que en realidad los científicos son posiblemente el colectivo más honesto que existe. Podemos confiar en ellos, por supuesto, pero no a ciegas.

Ante la nueva propuesta de Ley de la Ciencia ¿cómo ve el panorama futuro de la ciencia y la comunidad de científicos?

Los recortes, tras unos años en que España sí parecía apostar por la ciencia, han hecho mucho daño en los ánimos de la comunidad científica, especialmente en los jóvenes que se enfrentan a un futuro incierto. Es una verdadera lástima. Sobre todo al constatar la calidad de talento científico que tiene España dispersado por el mundo, con vocación de retorno a su país. A mí me parece que se está gestando un cierto cambio de modelo, con el Estado intentando priorizar áreas clave para el desarrollo social y económico. Si es así, se debería explicar mejor y con valentía. La ciencia básica es imprescindible, algo fundamental, esto queda fuera de toda duda. Pero coma tal, la ciencia básica no existe. Es sólo una decisión individual o institucional de detener el proceso justo después de la publicación científica. Toda ciencia está pensada para terminar siendo aplicada (aunque sea en forma de conocimiento). Y es cierto que –comparado con otros países– en España existe una desproporción entre publicaciones científicas y patentes que debería equilibrarse.

¿Qué planes futuros tiene entre manos? ¿Seguirá “robando cerebros”?

¡Claro que sí! Ya he identificado algunos que tienen las horas contadas (bromea). De momento regreso a Washington, continuo trabajando para el MIT, y de allí me involucro en un proyecto muy estimulante de potenciación del periodismo científico en Latinoamérica. Tengo un par de libros muy estimulantes en mente, pero antes quiero ver qué ocurre con El ladrón de cerebros. Estoy preparando una conferencia que impartiré en Ecuador sobre el libro, que me gustaría trasladar a otros sitios. Y me motivaría generar algún proyecto audiovisual relacionado con el concepto Ladrón de cerebros. Hay tanta ciencia interesantísima y cerebros privilegiados por compartir que las posibilidades son enormes. Por buena suerte para mí y mala para la sociedad, muchos compañeros periodistas y facultades de periodismo todavía no lo han descubierto.

CRÓNICA ARRATSALDERO TV


La semana pasada volvimos a televisión y de entre los temas que se trataron nos llamó en especial la atención el que nos expusó un ginecólogo especialista en fecundación in vitro.

Como ya todos sabréis este año el pionero de esta técnica ha recibido su merecido reconocimiento en forma de Nobel de medicina.

En esta ocasión pudimos descubrir cómo aplicando las mismas técnicas de la fecundación in vitro se puede controlar la transmisión de enfermedades genéticas de padres a hijos.

El procedimiento es de lo más sencillo. Han encontrado los marcadores para casi 900 enfermedades genéticas, por lo que seleccionan aquellos embriones que no son portadores de la enfermedad y son esos los que se incluyen en el tratamiento.

Llama la atención lo simple del procedimiento, y la utilización de una técnica tan ampliamente dominada y extendida.

En este caso concreto, los árboles no nos dejaban ver el bosque. Pero ya hemos superado este obstáculo y hemos ganado la batalla a casi 900 enfermedades más.



MÁS DE 31 ESPECIES DE AGUA DULCE SE HAN "MUDADO" A GALICIA EN EL ÚLTIMO SIGLO


Investigadores gallegos han analizado la evolución de la introducción de especies foráneas de agua dulce en Galicia en el último siglo y la han comparado con la de la Península Ibérica. Los resultados demuestran que, en un siglo, 31 especies acuáticas exóticas se han naturalizado en la zona, de las 88 registradas en la toda la Península Ibérica.


Texto: SINC





El análisis de la introducción de especies foráneas en Galicia y en la Península Ibérica realizado por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y la Universidad de Coruña (UDC) ha identificado, además del número de especies introducidas en los últimos 100 años, los periodos con mayor número de entradas y la tendencia actual.

A diferencia de lo que ocurre en general en la Península Ibérica, la introducción de especies exóticas en Galicia ha sido más tardía. “Mientras las especies introducidas en la Península Ibérica a principios del siglo XX tardaban entre 80 y 90 años en ser registradas en Galicia, a partir de los años ‘90 ese retraso es casi nulo”, advierte a SINC María J. Servia, coordinadora del estudio e investigadora en la UDC.

Según Servia, las especies introducidas ahora en la Península Ibérica son detectadas en Galicia “prácticamente” al mismo tiempo. Según los datos analizados, el año 1995 fue el punto de inflexión, coincidiendo con la aprobación del Tratado de Schengen, que permitió la apertura de las fronteras de los países europeos para la libre circulación de personas y mercancías. A partir de ese momento, el ritmo de introducción de especies en Galicia fue igual al de España.

El estudio, que se ha publicado en Biodiversity and Conservation, ha constatado además la naturalización de 31 especies acuáticas foráneas en Galicia entre peces, anfibios, insectos, plantas, moluscos, invertebrados, reptiles, mamíferos y crustáceos, de las 88 registradas en total en la Península Ibérica.

Entre las especies exóticas introducidas en Galicia destacan, entre otras, la almeja asiática (Corbicula fluminea), el cangrejo rojo o americano (Procambarus clarkii), el pez mosquito (Gambusia holbrooki), o plantas acuáticas como Elodea canadensis, o el jacinto de agua (Echhornia crassipes).

Crece la introducción de invertebrados y plantas

“Aunque la introducción de nuevas especies de vertebrados se ha ralentizado, en los últimos años la entrada de nuevos invertebrados y plantas continúa en ascenso, en muchos casos procedentes del comercio de los acuarios”, manifiesta Fernando Cobo, autor principal del estudio y director de la Estación de Hidrobiología de la USC.

Los investigadores abogan por la necesidad “urgente” de regulación de este tipo de comercio, ya que “en general las plantas e invertebrados exóticos, salvo casos excepcionales, son todavía percibidos como inofensivos”.

Para los biólogos, las especies invasoras constituyen una “grave” amenaza para la conservación de la biodiversidad donde se establecen, porque compiten con las especies autóctonas por el hábitat y el alimento. “Los medios de agua dulce no han sido ajenos a este problema”, aseguran los autores del estudio, quienes afirman que la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas ha contribuido en “gran parte” al fenómeno.

Por sus características climáticas y geográficas, Galicia presenta una gran diversidad de especies de agua dulce, muchas de ellas endemismos. Hasta ahora, la introducción de especies foráneas en la región ha sido “relativamente” lenta, por su aislamiento geográfico y el pequeño tamaño de sus cuencas que impiden la navegación comercial. Pero en las últimas décadas han aparecido cada vez más especies exóticas en aguas gallegas.

DESCUBRE NUEVAS REGIONES GENÉTICAS ACTIVAS EN EL CÁNCER


Investigadores del Centro Oncológico del Hospital General de Massachusetts (EE UU) han descubierto que determinadas secuencias de ADN, conocidas como “repeticiones por satélite”, experimentan una sobreexpresión masiva cuando aparecen tumores. La investigación de este fenómeno supone un paso importante en el mejor diagnóstico y conocimiento del cáncer. 


Texto: SINC





“Las repeticiones por satélite conforman una gran parte de nuestro genoma, pero se pensaba que eran inactivas”, explica David Ting, investigador del Centro Oncológico de Massachusetts y coautor del artículo. Sin embargo, esta investigación, desarrollada con nuevas técnicas de secuenciación, muestra que estas regiones son muy activas en el cáncer.

Los investigadores han descubierto que esta sobreexpresión de las repeticiones por satélite comienza pronto en el desarrollo del tumor, por lo que resulta fundamental para lograr una detección temprana en el paciente. Para llevar a cabo el estudio, los investigadores han utilizado un sistema digital de análisis de expresión de genes denominado “secuenciación de una sola molécula de próxima generación”.

Gracias a este sistema pudieron comprobar, en un cáncer pancreático de ratón, que el ADN satélite se expresaba en niveles que superaban 100 veces los valores que registraba en tejidos normales. Por otro lado, al analizar muestras de cáncer epitelial (el tipo más común de tumor) se comprobó que tanto en tumores de colon y de pulmón de ratón se repetían los mismos niveles.

“Nuestra esperanza es que esta anomalía (hasta ahora desconocida) sirva como marcador biológico en el diagnóstico del cáncer y arroje luz sobre los mecanismos mediante los cuales se desarrolla el tumor”, añade Daniel Haber, director del Centro Oncológico y autor principal.

El estudio en células cancerígenas humanas obtuvo resultados similares en la mayoría de los cánceres estudiados, que incluyen los tumores de páncreas, pulmón y próstata. Si se confirmara en los ensayos clínicos prospectivos, “la expresión del ARN satélite puede proporcionar un biomarcador nuevo y altamente específico relacionado con varios tipos de cánceres epiteliales”, concluye Ting.

 
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